-El punto
Paul Klee hace un uso bastante frecuente del punto en sus composiciones, aunque no suele ser un elemento dominante que atraiga la atención, pero sí una parte importante de la imagen, por lo general una esfera colorida (habitualmente representando al sol). Sin embargo, varias de sus obras usan al punto como creador de tensión:

La gran esfera roja en el centro de la imagen domina por completo la composición, es sin duda el elemento más importante de la imagen, no solo por su tamaño, superior al de cualquier otro elemento, pero también por el color, mucho más intenso.

En este caso, el protagonista de la imagen es el globo rojo, que resalta dentro de la composición no tanto por su color, sino por la manera en la que el resto de elementos están dispuestos: cada forma geométrica forma parte de otro elemento mayor, pero el globo, en el centro de la imagen, destaca por lo «solo» que se encuentra.
– La línea
La línea es, posiblemente, el elemento morfológico más abundante y destacado en la obra de Paul Klee. Muchísimas de sus pinturas se basan únicamente en líneas, de las cuales Klee hace un uso magistral. Algunos ejemplos menores serían:




Klee solía decir que «sacaba las líneas a pasear»: las dejaba moverse, alejarse, volver y perderse por sus cuadros. En ocasiones, las líneas formaban objetos conocidos, pero no siempre era así.

En el cuadro podemos apreciar la cara y el cuerpo de una persona en la derecha, aunque muchas de las líneas no forman ninguna figura clara ni son elementos definidores de otros.

En Insula Dulcamara, Paul Klee representa una isla mediante el uso casi exclusivo de líneas: se puede apreciar la línea costera, un barco en el horizonte, o el relevo del terreno, todos ellos representados por líneas. Es el cuadro más grande del autor.
En definitiva, la línea es sin lugar a dudas un elemento importantísimo en la obra de Klee, y casi siempre esta presente, de una manera u otra.


-La forma
La forma como elemento morfológico también está muy presente a lo largo de la obra de Paul Klee, en concreto la geométrica. Destaca también el hecho de que en muchos de sus cuadros es el color el que delimita la forma.

En este «cuadro-poema», Klee usa los colores y las formas para dar lugar a las letras: las líneas que delimitan cada forma dan lugar a las letras, que conforman un poema.

El uso de las formas en esta obra es muy importante, afectando a todo tipo de detalles. Por ejemplo, la expresión de la persona: el triángulo en el ojo izquierdo nos da una impresión de que tiene el ceño fruncido.
– El color
Como ya hemos podido observar en muchos de los ejemplos anteriores, Paul Klee le daba una gran importancia al color en sus obras. No solo lo usaba para evocar sentimientos, pero también para crear formas y delimitarlas. Un ejemplo adicional sería:

Como el propio título indica, esta obra representa una época del año bastante concreta: el otoño. El color tiene una grandísima importancia aquí, pues ese rojo de tonos apagados es muy característico de esta época del año, especialmente en las hojas de los árboles.
-El tono
Al igual que con el color, este es un elemento muy usado en todas sus obras, como es evidente en varios de los ejemplos ya mostrados. En sus cuadros, Klee nunca usa colores planos, siempre usa tonalidades que se van saturando o degradando:

En Castillo y Sol, aunque coexisten muchos colores, destaca especialmente rojo, en múltiples tonos. Para representar el fondo de la imagen, se usa un rojo muy apagado, aunque el sol está representado de manera más clara, y las figuras geométricas que conforman el castillo son de un rojo mucho más vivo e intenso. De esta manera, Klee evoca un sentimiento de calor, al usar tonalidades tan cálidas.
-La textura
Llegados a este punto, negar que Paul Klee fue un autor polifacético sería una tontería. Y como autor polifacético que fue, también exploró la textura en muchas de sus obras. Su obra más famosa nos sirve para comentar este aspecto.

Klee hace gala en esta obra del estilo denominado puntillista, basado en pintar pequeñísimas manchas en el cuadro y formar con ellas la obra en sí. Influenciado por sus viajes a Egipto, dibuja lo que parece ser una pirámide bajo un abrasante sol. El propio estilo puntillista da a este cuadro una textura de la que carecen otras obras de Klee.